Piratas de secano

Esta es la historia de un barco pirata,
un barco pirata en mitad del desierto,
un barco pirata con sus velas,
sus cañones,
su timón,
y hasta su pirata tuerto.
Son piratas de secano,
piratas de tierra adentro,
piratas que no han visto el mar,
ni un lago,
ni un río,
ni siquiera un riachuelo.
El enorme barco pirata,
surca la ardiente arena,
sobre unos grandes esquís,
empujado por el viento

que llena  todas sus velas.
Y en cubierta,
los piratas del desierto,
corren, gritan y tiran,
empujan, cantan y riñen
trabajan, bailan, charlan,
cocinan y  hasta ríen.
Pero sobre todo, sueñan,
sueñan con tesoros,
con barcos llenos de oro,
con abordajes y luchas,
con llevar al hombro un loro
y con exóticas islas
donde esconder sus huchas.
Pobres piratas sin agua,
pobres piratas sin mar,
pobres piratas miedicas
que no saben ni nadar.

Sueñan todos con ser
los mejores marineros,
los piratas más cañeros,
dueños de los siete mares,
temidos en el mundo entero.
El capitán Barba Seca
reunió a su tripulación
entre los más soñadores
que encontró por allí cerca.
Todos saben arriar velas
y también las saben izar,
todos manejan el timón
y por estrellas se guían.
Saben qué era estribor
y dónde está babor.
Nunca se pierden yendo a proa
ni les cuesta encontrar la popa.
Conocen los cuatro vientos,
las corrientes,
los mapas de navegación.
Son maestros con la espada
y expertos en abordajes,
son todos grandes piratas... pero tienen miedo al agua.
Pobres piratas sin agua,
pobres piratas sin mar,
pobres piratas miedicas,
que no saben ni nadar.
Por eso su barco no surca
ni el océano ni el  mar
nunca se ha mojado
ni se mojará jamás.
Por eso los piratas
son piratas de secano
que atraviesan el desierto
con su barco,
con sus velas,
sus cañones,
su timón
y con su pirata tuerto.


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