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Mostrando entradas de abril, 2016

El vendedor de nubes

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Tristram era una ciudad gris, muy gris, y triste, muy  triste. Grises eran los edificios. Grises las personas. Grises las calles y los parques. Gris el cielo y el río. Todo, todo, era gris y todo, todo era triste, muy triste. Allí nadie reía. Nadie sonreía. Nadie jugaba. Nadie se divertía. Sus habitantes estaban tan acostumbrados a su ciudad que ni se daban cuenta de lo gris que era. Sin embargo, los forasteros enseguida lo notaban y, lo que es peor, se contagiaban de esa tristeza y, al poco tiempo, eran tan tristes y grises como los demás. Por eso ya nadie visitaba Tristram. Y por eso la llegada de Mauricio llamó tantísimo la atención: porque era el primer forastero que llegaba a la ciudad en muchos, muchos, muchísimos años. Bueno, que vistiera de colores también tuvo que ver, claro.


Y que viajara montado en una elefanta de color rosa. Y que la elefanta cargara con un montón de maletas, otro montón de libros, varios instrumentos musicales, una sombrilla, una planta, un loro, un mono y una ratita …

Los monstruos de Nina

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Me llamo Nina y no tengo miedo a los monstruos. Ni al monstruo que se esconde en el armario. Ni al monstruo que se esconde bajo la cama. Ni al monstruo que se esconde tras las cortinas. Ni siquiera al que se sienta en la silla y se disfraza de ropa cuando lo pillan. No señor, no me dan ningún miedo. Ya no necesito luces encendidas por la noche. Ni meterme bajo las mantas. Ni esconder la cabeza bajo la almohada. Nada de nada. Porque ya no les tengo ningún miedo. Antes sí que me lo daban pero, un día, me puse a hablar con  ellos y dejaron de asustarme. Primero conocí a Netvor, el monstruo de la silla, una noche que hacía mucho frío y lo veía tiritar. 


Cuando ves a un monstruo pasando frío, ya no te puede asustar: Le dejé una de mis mantas y nos pusimos a charlar. Me contó que ellos no nos quieren asustar,  que se aburren mucho y les gustaría jugar, por eso entran en nuestros dormitorios pero, luego, como son muy tímidos, no se atreven a hablar. Me dijo que no es cierto que sólo salgan de noche, lo que…