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Mostrando entradas de mayo, 2013

Los trabajos del mono remono

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El mono Remono se aburría mucho todo el día subido a un árbol. -¿Y si trabajaras? -le dijo su madre la mona Remona. Al mono Remono no le pareció mala idea, así que se bajó del árbol y fue en busca de trabajo. -Podría ser peluquero -pensó Remono. Y tal como lo pensó, lo hizo. Su primer cliente fue Simón el león, que quería arreglarse la melena. Remono cortó y cortó y cortó tanto que acabó dejando al león sin melena. Simón se enfureció, rugió, gruñó y persiguió a Remono que se salvó por los pelos de ser zampado.
-Quizás debería probar como pintor -pensó Remono. Y tal como lo pensó, lo hizo. Su primer cliente fue Cirilo el cocodrilo que quería pintar su casa. Remono pintó y pintó y pintó: las paredes, el techo, el suelo, las sillas, las mesas, los armarios... Cirilo se enfureció, gruñó y poco le faltó para zamparse a Remono de un bocado.

-¿Y si fuera sastre? -pensó Remono.

Los deberes

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-¡Deberes! ¡Menudo rollo! -dice Pablo con cara de mucho asco mientras pone sobre la mesa libros, cuadernos y estuche -¡Con lo que me apetecía bajar hoy al parque! Pablo da un suspiro enormísimo y coge el libro de mates. -Pirámides -lee-. Son poliedros. Tienen una sola base con forma de polígono (que puede ser un triángulo, un cuadrilátero, un pentágono, ….). El niño bosteza y vuelve a leer: -Pirámides. Son poliedros. Tienen una sola base con forma de polígono (que puede ser un triángulo, un cuadrilátero, un pentágono, ….). Nada, no se ha enterado de nada. Pablo lee de nuevo: 


-Pirámides... Pirámides... Pirámides... -. De pronto la silla en la que está sentado se transforma en un altísimo camello y, frente a Pablo, en lugar de su escritorio y el poster de su equipo favorito de fútbol, se extiende un ardiente desierto. Pablo Jones, la cabeza cubierta por un ajado sombrero y armado sólo con un látigo, se dirige hacia una gigantesca pirámide cuyos tesoros corren peligro por culpa de unos malvado…

Garabato y la oscuridad

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Al gato Garabato -que duerme en un zapato- la oscuridad le da muchísimo miedo. Cada noche, al meterse en su zapato, se tapa bien tapado, se encoge bien encogido y no abre los ojos... por si acaso. -¡Esto tiene que acabar! -dice un día Garabato- Esta misma noche me voy a investigar qué se esconde en la oscuridad. Dicen que no hay nada. Veremos si es verdad. Esa misma noche, a la hora de dormir, sale Garabato de su zapato y comienza a investigar.
Nada más empezar.... ¡Uuuuuhhh! Un fantasma vuela justo ante sus narices y del susto, se queda parado... Hasta que se da cuenta de que aquello que le hacía cosquillas en la nariz no era un fantasma sino una cortina. -¡Seré tontorrón! El paseo continúa con más tranquilidad hasta que, de pronto... ¡Zas! Garabato tropieza contra un enorme monstruo lleno de brazos y del susto, se queda parado... Hasta que, tras mirar con un solo ojo, descubre que aquello tan grande no es un gigante sino un perchero. -¡Seré cobardón!
A continuación Garabato confunde una si…

Mi abuelo

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Mi abuelo hace unas cosas tan raras, tan raras, que no parece un abuelo. Mi abuelo va a todas partes en bicicleta. Una bicicleta roja que, en lugar de timbre, lleva una enorme bocina color verde. Mi abuelo, todas las tardes, se pone su chándal amarillo y sale a correr. Yo a veces lo acompaño y jugamos a echar carreras. Algunas tardes de lluvia mi abuelo dice, me voy a  esconder, y nos tiene toda la tarde busca que te busca. Una vez se escondió en el desván, tras un armario viejo, y se quedó dormido como un tronco. Menos mal que ronca muy fuerte y lo pudimos encontrar porque ni se nos había ocurrido mirar en un sitio tan estrecho.

Mi abuelo hace unas cosas muy raras, tan raras, que no parece un abuelo. Cuando me acompaña al parque, mi abuelo se sube a los columpios, se lanza por el tobogán y, si jugamos al fútbol, se pone siempre de portero. Si vamos a la piscina, mi abuelo se pone un traje de baño lleno de colorines, unas aletas de hombre rana y, antes de meterse en el agua, nos hace el “ba…